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miércoles, 14 de enero de 2015

TTIP y TISA: sin privacidad y sin genéricos

Por Grupo de trabajo de lucha contra el TTIP. CGT Burgos

Para acabar con en el análisis de las perniciosas consecuencias del TTIP y del TISA, vamos a hablar sobre qué ocurriría en el ámbito del derecho a la privacidad y en el ámbito de los medicamentos genéricos.

Antes de nada, recordemos que el TISA (Trade in Services Agreement) es un acuerdo para la liberalización de los servicios, incluidos los públicos. Forma parte del mismo paquete que el TTIP (Acuerdo de Comercio e Inversión entre EEUU y la UE) en tanto que sus negociaciones se iniciaron prácticamente a la vez (julio de 2013), se espera su finalización también en 2015 y los gabinetes de negociación por parte de la UE son los mismos. Igualmente están rodeados de un más que sospechoso secretismo.

Derecho a la privacidad

Según filtraciones echas públicas por FÍLTRALA, plataforma independiente de denuncia ciudadana, en lo relativo a "movimiento de información" "ninguna parte podrá impedir a un proveedor de servicios de otra parte transferir, acceder, tratar o almacenar la información, incluyendo información personal, dentro o fuera del territorio" del país, "cuando esa actividad se lleva a cabo en relación con el ejercicio de la actividad comercial del prestador de servicios". Esto supone ni más ni menos que el fin de la privacidad, pues se podrán recoger y vender sin cortapisa alguna los datos de los ciudadanos/clientes, consolidándose el modelo americano que permite la comercialización de la información personal de los clientes casi sin restricciones.
De hecho, este interés no ha sido disimulado ni por Business Europe ni por la Cámara de Comercio de EEUU, dos de las asociaciones empresariales más grandes a ambos lados del Atlántico, que dicen cosas como: “...debería ser posible incorporar la perspectiva más liberal sobre el comercio electrónico (...) y se debe evitar a toda costa (...) adoptar una estrategia innecesariamente estricta y desviadora hacia la privacidad, la retención de información, la protección y la localización”. Igualmente, Business Software Alliance (BSA), principal lobby de las compañías de software, ya ha dejado claro que está esperando con gran ilusión a que “los datos crucen las fronteras” como resultado del TTIP. Y en este contexto, la UE ha suavizado su más reciente propuesta legislativa sobre protección de datos debido a la presión de EEUU.
Otro de los fantasmas despertados por el TTIP ha sido el ACTA. En 2006, por impulso de EEUU, empezó a negociarse el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA). Sin embargo, en 2012 el Parlamento Europeo logró echarlo atrás. Ahora se teme que el TTIP logre aprobar por la puerta de atrás lo que no se consiguió con el ACTA. 
Uno de los aspectos más controvertidos del ACTA fue que obligaba a los proveedores de servicios de internet a vigilar los datos que fueran cargados o descargados desde internet. El usuario infractor podría ser sancionado con multas, con la pérdida del derecho a conexión a la red o incluso con penas de prisión, de tal manera que cualquier usuario podría, de facto, ser un criminal potencial con sólo apretar un botón del ratón. Este fantasma ha sido despertado en tanto que en el CETA (Acuerdo Comercial entre la UE y Canadá, pendiente de ratificar por los parlamentos) se introducen disposiciones cortadas y pegadas del ACTA; como esta en la que las autoridades pueden ordenar a un proveedor de servicios de internet a revelar información sobre un supuesto infractor de derechos de propiedad intelectual.
En resumidas cuentas, lo que está en juego es el derecho a la privacidad, la institucionalización de la vigilancia cibernética así como la penalización del conocimiento compartido.

Propiedad Intelectual y medicamentos genéricos

Y dado que el TTIP despierta el fantasma del ACTA, acuerdo para la protección de la  propiedad intelectual, es fácil deducir que también están sobre la mesa de negociaciones las patentes, incluidas las farmacéuticas.
El loby de las famacéuticas pretende retrasar la entrada de medicamentos genéricos, no solo ampliando los plazos de vigencia de las patentes, sino también retrasando el inicio de la tramitación de las autorizaciones de los genéricos, que en la actualidad puede iniciarse antes de que expire la patente. El Tribunal Europeo de Justicia ha sostenido que impedir la tramitación adelantada es contrario a la competencia. 
Por otro lado, estos grupos de presión demandan rebajar los requisitos de patentabilidad existentes en la UE a niveles de EEUU, aumentando el abanico de lo que puede llegar a ser patentable.
Por último, también tratan de dar marcha atrás en la ley de transparencia de los ensayos clínicos, aprobada el pasado mes de abril el Parlamento Europeo. Hasta ahora los informes de los ensayos clínicos han estado sometidos al “secreto comercial”, perdiéndose información sobre la seguridad y la eficacia de estos productos médicos. La aprobación de la ley ha hecho que los informes sean públicos y accesibles, facilitando investigaciones y dotando de más seguridad al paciente.
De nuevo volvemos a ver cómo la aprobación del TTIP supondría anteponer los intereses económicos de las grandes empresas frente a la salud de la clase obrera.

No más negocios a costa de nuestros derechos y de nuestra salud. Nuestras vidas por encima de sus negocios.


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